USTED USA EPÓNIMOS. AUNQUE NO LO SEPA (IV: HISTORIAS FAMOSAS E INFAMES)

¿A quién le gustaría pasar a la posteridad por algo malo? Evidentemente nadie lo pretendería, pero nuestros actos nos juzgan y a veces nos trascienden, y ahí aparece de nuevo la inspiración del epónimo. Vamos a mostrar algunos casos, para cerrar esta serie de post antes de que se convierta en un libro, que seguramente reconoceremos de inmediato.

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USTED USA EPÓNIMOS. AUNQUE NO LO SEPA (III: CIENTÍFICOS Y DESCUBRIDORES)

En el post anterior dijimos que se había evitado deliberadamente la referencia a epónimos que tuvieran como origen nombres propios de persona. Vamos ahora con ellos, pues esta fuente inagotable hace doblemente humano el lenguaje, en cuanto el grupo no solo es creador y destinatario natural del lenguaje, sino que es también generador de su propio contenido. Parece que estemos ganándole la carrera a la Naturaleza, y que nos veamos en la necesidad de nominar más cosas de las que naturalmente existen, y por otro lado que necesitemos clasificar todo lo existente tan rápido que no esperemos a que funcionen los mecanismos habituales de generación de neologismos. Por más que así sea, adelanto ya que los aquí traídos son solo una muestra de los que cualquier investigador podría descubrir, pero, al contrario de lo que sucede con otros, no parece que sea este mecanismo de los que motivan enjundiosos  tratados, así que lo aquí expresado es solo el fruto de mi curiosidad.

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USTED USA EPÓNIMOS. AUNQUE NO LO SEPA (II: ALGUNOS DE LOS MUCHOS QUE EXISTEN)

En el pasado post vimos cuáles eran las causas y los mecanismos de creación de los epónimos, los sustantivos comunes derivados de otros propios. Pusimos algunos ejemplos para contextualizar el tema, y pretendimos siquiera atisbar la enorme importancia de este curioso mecanismo de creación del lenguaje, del que sin duda no se ha hablado suficientemente. Vamos hoy a explayarnos un poco dando ejemplos que evitan deliberadamente los nombres propios de persona, para mostrar lo común que ha sido la referencia de nombre propio en las cosas más comunes de nuestro día a día.

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USTED USA EPÓNIMOS. AUNQUE NO LO SEPA (I: QUÉ SON Y CÓMO SE CREAN)

Se dice que los oradores tenían la obligación de comenzar las disertaciones con un chiste. Ahí va uno. El médico le dice al paciente: “Hemos llegado a la conclusión de que padece usted la enfermedad de Brandell-Schulz”. “¿Hay tratamiento?”, inquiere el paciente. Y el médico responde: “Aún no lo sabemos, señor Brandell-Schulz”. Es muy malo, pero nos sirve para empezar a hablar de epónimos, porque un epónimo es ni más ni menos que un sustantivo creado a partir de un nombre propio, o un término compuesto en que uno de sus elementos es un nombre propio, como es el caso del pobre señor Brandell-Schulz.

Usar los nombres propios como comunes es una tendencia al parecer irrefrenable. Hace unos días, el representante del grupo parlamentario Podemos en Castilla y León decía que intentaría que en este territorio hubiese un vistalegre como el de Madrid. Se refería a su pretensión de que hubiese un congreso federal que siguiera el modelo del nacional, celebrado en Madrid en el palacio de Vistalegre. Parece un impulso natural, derivado seguramente de la necesidad de encontrar la fórmula más sencilla posible de crear términos nuevos inmediatamente reconocibles por los hablantes. Sigue leyendo