USO CORRECTO DE TÍTULOS Y SUBTÍTULOS PARA CAER BIEN A LOS RESPONSABLES DE UNA EDICIÓN (II: SINTAXIS Y COMPOSICIÓN)

Tras haber dado en un post pasado algunas claves que deberían considerarse sobre la creación y la estructura de los títulos y subtítulos de una obra retomamos el tema ahora para ver cómo llevar lo antes dicho a la práctica. Dicho de otra manera: ya hemos visto cómo hacer que quede aparente la página del índice; ahora vamos a centrarnos en cómo hacer atractivo lo que en él se recoge a lo largo de la obra. Sin ningún tipo de cortapisa, pero con avisos de malas praxis que conviene tener en cuenta.

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EL IDIOMA DE LOS LUGARES: FORMAS DE DECIR MAASTRICHT

Hay cierta tendencia actual a respetar el idioma que los nativos dan a los lugares. Algo que no siempre ha sido así y que ha logrado dar a topónimos de todo tipo tantas grafías y pronunciaciones como idiomas hay; quizá más exactamente, como idiomas tenían quienes los visitaron. Es claro que fueron los viajeros quienes “rebautizaron” los lugares, y podemos imaginar que serían aquellos de cierta cultura, porque la inclusión en el idioma se ha producido por la decantación de la tinta de los escritores sobre la memoria del papel. En la novela Trafalgar el gran cronista Benito Pérez Galdós pone en boca de Marcial, aguerrido marino de pata de palo y veterano de mil batallas, que tras una acción de guerra de los ingleses sin previa declaración (curiosamente la guerra funciona en este sentido a la contra que el amor, que lejos de cobarde se considera romántico) es llevado detenido a Plinmuf (Plymouth). Es gracioso imaginarse la castellanización como de uso común, pero es lo cierto que la misma distancia hay entre Londres y London. Sigue leyendo

EL ESTILO DIRECTO Y LOS CAMBIOS EN LA ORTOGRAFÍA (II: CÓMO REFLEJAR LA VOZ DEL PASADO)

El día pasado marcábamos unas ideas generales sobre cómo citar. Hoy vamos a especificar un poco en función del idioma y la época del texto citado, detallando los principales aspectos que debemos tener en cuenta al invitar en nuestro escrito a que otros se expresen en él. A ser mensajero de la voz del pasado.

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EL ESTILO DIRECTO Y LOS CAMBIOS EN LA ORTOGRAFÍA (I: NORMAS GENERALES)

Conocemos como estilo directo la reproducción exacta y literal de un texto ajeno introducido en uno propio. En el estilo directo nos atenemos completamente al origen y plasmamos las ideas de otro, en general en busca de autoridad. Tras esta definición sencilla se esconde en realidad algo bastante más complejo, y a veces el uso indebido provoca la contravención de las normas editadas por la Real Academia (las terribles faltas de ortografía, con las que algunos todavía sueñan desde los tiempos estudiantiles).

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DESTRUYENDO EL MITO: ¿QUÉ HACE Y QUÉ NO HACE UN CORRECTOR? ( Y V: LA CORRECCIÓN DE COMPAGINADAS Y TODAS ESAS OTRAS COSAS QUE LOS CORRECTORES TAMBIÉN SUELEN HACER)

Por lo general, a los correctores se les encargan muchas más cosas aparte de corregir: revisar bibliografías, hacer resúmenes, extractar sumarios, sugerir títulos, extraer palabras clave. Son labores que no considero en sí mismas corrección, y que bien hechas implican conocimientos ajenos a la lengua, el uso de códigos diferentes, pero a veces se entremezclan con la tarea de la corrección. Sea por rentabilizar el trabajo del corrector sumándole tareas paralelas a la propia corrección, sea porque el corrector experimentado es un técnico editorial con una concepción global del proceso editor y puede abordar estas tareas con más seguridad que quien no está acostumbrado al “tratamiento del texto”, lo cierto es que muchas veces el profesional invade competencias de otros (léase traductores, diseñadores, documentalistas o maquetadores) porque no siempre se dispone de una plantilla completa o de la posibilidad de subcontratar todas y cada una de las tareas que exige la edición. Vamos a extender un poco este comentario.

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DESTRUYENDO EL MITO: ¿QUÉ HACE Y QUÉ NO HACE UN CORRECTOR? (IV: NIVEL IDIOMÁTICO Y ORTOTIPOGRAFÍA)

No hay corrección inocua. Cualquier modificación cambia más que aparentemente el texto que toca. Sólo un par de palabras aquí o allá, una oración con el orden alterado, un sinónimo apropiado o una eliminación o sustitución oportuna ofrecen del mismo texto una imagen general muy diferente. ¡Parece más grande!, solemos decir cuando vemos una habitación recién pintada, aunque el único elemento distinto sea tres kilos de pintura. La percepción de los textos varía enormemente con una corrección profunda, y la tarea encomendada al corrector debe haber ido en la dirección correcta para que el cambio sea a mejor.

Si, como expusimos como premisa, el corrector cambia lo que no debería estar ahí, la completud de la corrección debe pasar por que sea evidente para el lector lo que sí debería estar. Ello implica dos procesos ineludibles: de un lado, el ajuste de los textos al nivel idiomático que les corresponde. De otro, el cuidado de su ortotipografía. Explicaremos de seguido qué queremos decir con ello.

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DESTRUYENDO EL MITO: ¿QUÉ HACE Y QUÉ NO HACE UN CORRECTOR? (III: EL PROCESO DE LA CORRECCIÓN)

Los días pasados hablamos de cómo leer y de qué buscar en la lectura. Llegados hasta aquí, recapitulemos: ¿corregir es sólo cuestión de memoria? No, evidentemente. ¿Dónde hemos llegado, pues? ¿Tanta vuelta para decir que corregir supone dominar la Gramática y la Ortografía? En realidad, lo que he hecho hasta ahora ha sido solo mostrar una explicación general del hecho de corregir, pero aún no he contestado ninguna de las preguntas que había planteado: ¿cómo hace un corrector para corregir un texto?; ¿qué cosas cambia?; ¿qué licencias se toma?

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