ESTILO DIRECTO Y ESTILO INDIRECTO (II)

El día pasado hablábamos del estilo indirecto, de cómo debe usarse con cierto cuidado y con moderación y del acierto de incluirlo en el discurso para reforzar nuestros argumentos. Hoy vamos a hablar del estilo directo, de la forma de recoger apropiadamente las palabras de otro para introducirlas en nuestro propio escrito y con qué sentido es apropiado hacerlo. Sin duda, transcribir un texto de otro evita malos entendidos, pero la primera precaución que debemos adoptar, y no por obvia debe ser ignorada, es que los textos transcritos deben responder al mismo sentido que el autor quiso darles. Naturalmente, si yo tomo cualquier novela y empiezo a subrayar palabras a mi conveniencia, resultará al final que el novelista escribió, dentro de su novela, un relato diferente donde a los personajes les pasan cosas diferentes y que acaba de distinta manera. Descontextualizar las citas es tergiversar el mensaje, y como evidentemente no podemos reproducir en nuestro texto el trabajo completo de aquellos a quienes hagamos referencia, lo primero que debemos sentarnos a reflexionar es qué introducir, y cómo. Sigue leyendo

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ESTILO DIRECTO Y ESTILO INDIRECTO (I)

Traer la opinión o la autoridad de alguien a nuestros escritos es un recurso habitual en los textos científicos. Las hipótesis de trabajo se confrontan con las de otros estudiosos, y cada aspecto puede reforzarse colacionando lo que inspiró al resto, apoyándonos en ello o bien rebatiendo lo que lo contradiga. Evidentemente, es más exacto el recurso al estilo directo en estos casos, y de la literalidad de las palabras el lector podrá deducir cómo de divergentes o de coincidentes son los argumentos que lee. Teniendo en cuenta además las herramientas actuales de búsqueda y comparación de textos científicos, un uso indebido y desproporcionado del estilo indirecto puede afectar incluso a la reputación del autor, pues si la fuente no se especifica lo suficiente podríamos acabar acusados de plagio. Por el contrario, la medición del índice h se basa en las veces que otros nos citan, y en las que nosotros citamos a otros [recordemos, el índice h fue definido por Hirsch de esta manera: Un científico tiene índice h si el h de sus Np trabajos recibe al menos h citas cada uno, y los otros (Np – h) trabajos tienen como máximo h citas cada uno]. Desde ese punto de vista, nos interesa citar, y ser citados. Pero para hacerlo hay que cumplir determinadas convenciones gramaticales, ortográficas y ortotipográficas, y a ello vamos a dedicar los dos siguientes post. Sigue leyendo

¿POR QUÉ DECIR LO CONTRARIO DE LO QUE SE QUIERE DECIR?

Este post recogerá algunos ejemplos de incorrecciones; son errores gramaticales de cierta relevancia, no más graves o leves que otros, pero donde se da la peculiaridad (el agravante, en realidad) de que su uso hizo que se dijera exactamente lo contrario de lo que se quiso decir. Como se suele preguntar a los testigos, lo sé porque yo estaba allí y pude comprobarlo, no es una pura conjetura. En realidad, estos errores suelen ser fruto del enrevesamiento en el uso del lenguaje. Las oraciones sencillas no suelen ofrecer, a veces sí, riesgo de confusión por doble sentido (anfibología), y menos aún de ser capaces de significar dos cosas divergentes. No, divergir es propio de oraciones largas, plagadas de subordinaciones, proposiciones y complementos que, cual meandros que inundan un delta, nos hacen perder fácilmente el hilo del discurso. Pero hasta en formulaciones aparentemente simples se esconden oscuros sentidos, las más de las veces no pretendidos. Veámoslos. Sigue leyendo

ALFABETIZACIÓN VISUAL (IV): GRÁFICOS

Nos hemos centrado en los post pasados en el texto como el elemento principal de los trabajos maquetados. Evidentemente ello es así, tanto cuantitativa como cualitativamente. Sin embargo, no podemos desdeñar la importancia de los elementos gráficos que podemos introducir, y que resultan soporte, complemento o visualización de la argumentación que estamos transmitiendo. No es este el lugar para entrar en cómo generar estos elementos gráficos, cómo trabajarlos, y ni siquiera en qué formatos tratarlos, porque lo que ahora me interesa es ofrecer una visión clara de cómo los PM tratan estos elementos gráficos. Para ello vamos a empezar, un poco jesuíticamente, por aclarar qué no es texto, y que entraría dentro del campo de lo que aquí llamamos “gráfico”.

TRÍPTICO MAQUETADO Sigue leyendo