ALFABETIZACIÓN VISUAL (IV): GRÁFICOS

Nos hemos centrado en los post pasados en el texto como el elemento principal de los trabajos maquetados. Evidentemente ello es así, tanto cuantitativa como cualitativamente. Sin embargo, no podemos desdeñar la importancia de los elementos gráficos que podemos introducir, y que resultan soporte, complemento o visualización de la argumentación que estamos transmitiendo. No es este el lugar para entrar en cómo generar estos elementos gráficos, cómo trabajarlos, y ni siquiera en qué formatos tratarlos, porque lo que ahora me interesa es ofrecer una visión clara de cómo los PM tratan estos elementos gráficos. Para ello vamos a empezar, un poco jesuíticamente, por aclarar qué no es texto, y que entraría dentro del campo de lo que aquí llamamos “gráfico”.

TRÍPTICO MAQUETADO Sigue leyendo

PLANEAMIENTO Y PREPARACIÓN DE ORIGINALES PARA SU EDICIÓN. CUESTIONES BÁSICAS

En un post anterior hablábamos del concepto general de “espacio en blanco” o “espacio visual” en los PM. Vimos también que la mancha se ocupaba por elementos de dos tipos básicos: texto y no-texto. El funcionamiento de los tratamientos de texto es sin embargo lineal, y como apuntábamos cuando hablamos de los contragrafismos el espacio en una hoja es un continuo de elementos consecutivos, y no una ordenada agrupación de uno o varios elementos textuales o gráficos. Ahí está la gran diferencia, y por eso, y antes de rematar la serie sobre alfabetización visual en la autoedición, me ha parecido conveniente intercalar este post sobre preparación de originales. Sigue leyendo

AUTOEDICIÓN Y ALFABETIZACIÓN VISUAL (I): LA AUTOEDICIÓN Y EL ESPACIO VISUAL

“Aprovechar la capacidad tipográfica en bruto para introducir un texto en un programa de maquetación es como obtener energía hidroeléctrica de un embalse. El río tiene la fuerza suficiente para lograrlo, pero no el conocimiento necesario” (James Alex Brown, AutoEdición. Texto y tipografía, ACK Publish, 1984).

Cuando este autor, tipógrafo y diseñador editorialescribió esto, hace ya 30 lejanos años, el concepto de autoedición era bastante novedoso, y las herramientas del autoeditor raras y prácticamente inaccesibles al gran público. En aquellos años, un modesto Apple LC II podía costar el equivalente actual a los 5.000 euros, una impresora Postscript no menos de 3.000 y el software era incompatible con cualquier otro sistema operativo; no digamos ya el abismo que existía entre Macintosh y PC, hoy ya afortunadamente superado.

Quiere ello decir, simplemente, que la labor de creación de documentos impresos de apariencia profesional estaba muy alejada del gran público. Sólo modestamente podían elaborarse cartas, informes sencillos, cosas así.

Sin embargo, no es raro hoy en día que haya quienes se atrevan a crear documentos en programas de maquetación profesionales, como InDesign o QuarkXPress. Aparte la complejidad que puede suponer el conocimiento en profundidad de estos paquetes informáticos, lo verdaderamente importante para sus usuarios es poseer unos mínimos conocimientos que aseguren al osado “neomaquetador” el éxito en su empresa. Sigue leyendo

CONTRAGRAFISMOS: ESTAR O NO ESTAR

Se le denomina contragrafismo a todo el espacio blanco que rodea a los signos que conforman la escritura. La nada, se podría decir. ¿Sí? En realidad no se puede despachar tan fácilmente aquello que, como los mismos fabricantes de tintas y tóner reconocen, es el 95% por ciento del total de la página (los cartuchos de 3.000 páginas durarían sólo 150 si el espacio completo quedara impreso). Ahora que ya sabemos que la materia oscura del universo es algo quizá es el momento de reconocer la importancia de los contragrafismos…

El uso de los contragrafismos es básico en el diseño editorial. Y también en el diseño de nuestros trabajos más modestos. Tuve un profesor que suspendía fulminantemente si:

a) Creabas una carpeta en el escritorio de la interfaz del ordenador.

b) Usabas blancos para rellenar documentos.

Porque, vamos a reconocerlo abiertamente, ¿quién no ha rellenado con blancos cuando no ha sabido cómo solucionar la colocación de algún elemento dentro de la página? “Bueno, así por lo menos se ve”, decimos. Pero aquí debemos cambiar la percepción que tenemos del software de tratamiento de texto: del protocolo WYSIWYG (what you see is what you get) pasamos al WYSINEWTG (what yo see is not exactly what they get). Tan impronunciable como desazonador para quien se lo encuentre. Sigue leyendo