LA TRAMPA DE LA ANFIBOLOGÍA EN LA REDACCIÓN DE TEXTOS

De expresarse con claridad ya hablamos en otro lugar (https://adalbertoservicioseditoriales.wordpress.com/2015/10/01/el-hombre-que-susurraba-a-los-autores/). Allí dijimos que la sencillez es sinónimo de claridad, y que la complejidad no lo debería ser de complicación. Es cierto que nos expresamos en un idioma con una riqueza tal que la enorme variedad de matices y significados que otorgamos a palabras y expresiones puede tener el efecto perverso de adulterar los mensajes si los sacamos de contexto, o si el interlocutor no está en nuestra misma onda sino en un canal diferente. Cuando encontramos un caso de significado dudoso hablamos de anfibología. Según expone la Real Academia, dentro de anfibología cabe doble sentido tanto por error como por voluntad.


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EL NACIMIENTO DE LAS PALABRAS. EL NACIMIENTO DE LA HUMANIDAD

Es más o menos claro que la comunicación humana es un proceso que corre en paralelo con la propia evolución de la especie. Sin caer en tópicos, podemos asegurar que todos los seres vivos se comunican. No hay gran diferencia entre la comunicación eléctrica que se establece entre las conexiones sinápticas de nuestro cerebro y la que se produce entre algunos organismos unicelulares, que de este modo transmiten sencillos mensajes en código parecido al binario, del mismo modo que debemos admitir la complejidad de sistemas de transmisión de ideas como el que usan las abejas con sus bailes. Sigue leyendo

USO CORRECTO DE TÍTULOS Y SUBTÍTULOS PARA CAER BIEN A LOS RESPONSABLES DE UNA EDICIÓN (II: SINTAXIS Y COMPOSICIÓN)

Tras haber dado en un post pasado algunas claves que deberían considerarse sobre la creación y la estructura de los títulos y subtítulos de una obra retomamos el tema ahora para ver cómo llevar lo antes dicho a la práctica. Dicho de otra manera: ya hemos visto cómo hacer que quede aparente la página del índice; ahora vamos a centrarnos en cómo hacer atractivo lo que en él se recoge a lo largo de la obra. Sin ningún tipo de cortapisa, pero con avisos de malas praxis que conviene tener en cuenta.

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JURICIDAD POR JURIDICIDAD: UNA HAPLOLOGÍA NO ADMITIDA

He encontrado bastantes veces ya un término incorrecto en textos jurídicos que tiene visos, a lo que parece, de arraigar. Me refiero a juricidad, como cualidad de jurídico. Quizá por su uso continuado, muchos autores optan por la reducción del término comúnmente aceptado, juridicidad. La razón de este curioso caso de poda lingüística, aparte la pura economía, seguramente será la (supuesta) cacofonía que se produce por la yuxtaposición de dos sílabas muy similares (-dici-) que además vienen pospuestas a otra i más, con lo que pronunciamos tres seguidas. Sin embargo es poco común que en el lenguaje escrito se produzca este fenómeno, y me he propuesto desentrañar un poco qué hay detrás de ello. Sigue leyendo

DIFERENCIA ETIMOLÓGICA ENTRE VERANO Y ESTÍO, O POR QUÉ AMÉ A ESE HOMBRE

La reflexión que ahora reflejo aquí me vino por revisitación. Cayó hace unos días en mis manos, por casualidad, un tomo de las obras completas de Camilo José Cela Trulock que Destino editó en 1989 y yo adquirí en 1996, seguramente, como era mi costumbre, en una feria o en una librería de viejo. En ese tomo, el 4, se recogían los relatos que vieron la luz con el sugerente título de El Gallego y su cuadrilla y otros apuntes carpetovetónicos.Son relatos morosamente compuestos a finales de los años 40 y que mostraban ya el fulgor inmarchitable del estilo de don Camilo, y también esa tendencia a la recreación y la revisitación que durante toda la madurez le acompañó, hasta que seguramente se hartó tras la Mazurca para dos muertos y no volvió a hablar de sí mismo y de sus obras y hechos pretéritos salvo en la televisión y para descojonarse un rato.


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NECESIDAD O INNECESARIEDAD DE UNA PALABRA

Ya desde el título este post tiene trampa. Vamos a hablar de una palabra, eso sí es cierto. Pero no estrictamente de si es necesaria o innecesaria, porque las palabras existen porque tienen un significado, quizá con la gloriosa excepción (trampa de redacción: no falta nada; la gloriosa excepción es, por supuesto, Dios, Yahvé, Alá o aquel que tantos nombres ostenta, sin saber lo que es ni siquiera si es). Vamos a hablar de un curioso neologismo, y de la posición de la Real Academia sobre él. Por supuesto, la palabra es necesariedad. Sigue leyendo

TEORÍA BÁSICA DE LA REDACCIÓN DE TEXTOS: EL HOMBRE QUE SUSURRABA A LOS AUTORES

Esta entrada no es, por así decirlo, doctrinal, en el sentido de que no pretende transmitir información de utilidad a los escritores, como es lo habitual. Con ese atrevimiento del crítico que tiene los redaños de ponerle pegas a obras maestras del cine, este post es una recomendación para quien escribe libros de alguien que no lo hace. Mi excusa es, como siempre, leerlos como si no hubiera un mañana, devorando uno tras otro, sin asimilar, eso sí, y para mi desdicha, ni esto de lo leído.

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DECIR TONTERÍAS AL BOTE PRONTO: NOTICIAS PERIODÍSTICAS SIN DIGERIR

Ya he confesado alguna vez que para mantener la sintaxis acostumbrada a esa jerga soy fiel a las secciones de economía de los diarios más importantes. Sin haber recibido más que una somera enseñanza de esta materia que, cual oráculo de Delfos, dice lo que le viene en gana cuando le apetece (e interprete usted lo que considere), pero a quien todos creemos a pies juntillas, sumo a mi desazón por la prima de riesgo y el Grexit la curiosidad por desentrañar las expresiones y la terminología de una disciplina al parecer metafísica, pues se maneja hace tiempo fuera del mundo conocido por ignotos derroteros.

¿Es enmendable un informe económico? Al parecer todos lo son, por quienes sostienen una distinta visión de los acontecimientos, pero no me refiero a que se le pueda poner enmiendas, sino, sencillamente, a que se le pueda corregir. De errores de bulto, según explica Paul Krugman, han devenido teorías económicas republicanas y conservadoras sobre el endeudamiento, la capacidad de crecimiento y el riesgo de default. Si lo pensamos bien, qué mejor demostración de la vigencia platónica del Mito de la Caverna, y por pirueta argumentativa de la divinización de la disciplina económica, tan ajena al parecer a la realidad como la música celestial, la oquedad de la Tierra y otros curiosos mitos que la Humanidad se tomó en algún momento por verdades incuestionables.

Nos tomamos como cierto lo que dicen los economistas porque resulta trascendente y dogmático, porque por su misma forma de argumentar invita a la convicción. Sería raro leer de un reputado economista que las cosas se van a desarrollar de una manera, pero que esa idea subjetiva suya ignora tantos detalles que el devenir real será seguramente muy distinto y puede que contrario a lo previsto. Tiene su lógica que aquellos en quienes confiamos la salud del funcionamiento de la economía nos inspiren confianza, pues la confianza misma es un factor más de la ecuación de la estabilidad y el crecimiento, como la dichosa prima de riesgo se ha encargado de demostrarnos.

Por todo lo dicho, la forma de expresarse de los economistas se somete a unas exigencias de seriedad, justificación y previsión que marcan indeleblemente el estilo económico. A los políticos les toca imitarlo, aunque muchas veces sus conocimientos de la materia resulten más bien pobres y sean simples transmisores de ideas de terceros. Y a los periodistas también les cabe su uso, porque el público (lo que ahora, un tanto castizamente, se llama “el gran público”) sabe de los otros por lo que los periodistas cuentan.

El periodismo actual, sin embargo, está empachado de urgencia. Parece una broma imaginarse ahora las redacciones de antaño, adonde llegaban los periodistas tras una jornada de llamadas, visitas y encuentros para sacar de todo las palabras de su columna, viendo como vemos la inmediatez del periodismo digital, que a veces es solo el pie de una foto impactante que solo requiere el contexto de unas coordenadas y una hora exacta, y que muchas más arrastra un texto confuso tras un titular impactante.

El pasado día 24 Manuel V. Gómez publicó en El País, edición digital, una noticia que tituló “El sueldo más habitual en España asciende a 15.500 euros brutos al año”. Puede consultarse en la dirección http://economia.elpais.com/economia/2015/06/24/actualidad/1435137971_730270.html. En ella ofrecía una serie de datos sobre sueldo medio, sueldo mediano y otros datos que hablan de devaluación, crisis y depauperación. Lo curioso es que se ofrece como responsable de los datos al Instituto Nacional de Estadística, y que los datos corresponden al ejercicio ¡2013! Eso sí, recién salidos de un informe. Y a partir de ellos se han extraído las conclusiones oportunas, como si pudiésemos obviar ese año y medio transcurrido desde el periodo de estudio y tomar como verdad manifiesta y evidencia periodística la lectura de un informe pretérito sin corroborar los datos por otros medios o cotejarlos con los de otras instituciones dedicadas a estos asuntos. Que siendo de 2013 seguro que los hay.

En el mismo periódico, en el mismo día, otra noticia relataba que “La pensión media de los autónomos se sitúa en los 635 euros” (http://economia.elpais.com/economia/2015/06/23/actualidad/1435057071_937255.html). En este  caso la noticia es actual, y pormenoriza la precariedad económica en la que vivimos los trabajadores por cuenta propia, ofreciendo más que datos porcentajes de este colectivo que temen por su futuro, en general. Sin embargo, no es propio del periodista el estudio que aporta los datos, y cuando debe citar la fuente lo hace en este párrafo que transcribo completo:

“Lo que sucede, según el Emprende tu jubilación, de la Universidad de Barcelona y VidaCaixa, es que el 65% de los autónomos no se puede permitir pagar por una base de cotización más alta, lo que daría derecho a una prestación final mayor. Más bajo es el porcentaje de quienes justifican que pagan menos por que no se fían del sistema público de pensiones, un 25%”.

Según este texto no deberíamos deducir que toda la noticia parte de la información del Emprende tu jubilación, sino solo la parte que recoge ese párrafo, porque esa cosa que se cita solo se cita así, y en el segundo párrafo. Pero tampoco sabríamos a quién atribuir el resto, porque la noticia no viene firmada, así que extendemos la responsabilidad a la única autoridad visible, porque sencillamente no hay más.

Como suponemos que lo dicho no está simplemente inventado, otorgamos una presunción de verosimilitud a lo que se cuenta porque eso de Emprende la jubilación tiene toda la pinta de ser un estudio promovido por la aseguradora y la universidad citadas para comprobar cómo andan las cosas antes de diseñar el oportuno producto financiero que suplirá a la agotada maquinaria de la Seguridad Social. Eso sí, de quiénes son sus autores, y del método de elaboración, las cohortes de población usadas, el número de encuestas realizadas, el método, la ventana temporal de recopilación informativa y otros detalles técnicos nada sabemos. Solo que un periodista anónimo se ha hecho eco de ello para que nos lo vayamos pensando, porque al verlo en su correo electrónico le pareció chulo y actual.

¿Qué tipo de periodismo económico es este? Bueno, en realidad ¿es esto periodismo económico? Veamos cómo se habla de la importancia de los autónomos en el segundo artículo referido, para contextualizar su importancia real:

“Hay que tener en cuenta que el porcentaje de autónomos, el colectivo que primero creció a recuperar empleo, es superior en Europa respecto del conjunto de la Unión Europea, el 16,7% frente al 14,3%”.

¿Qué ha querido decir con que “creció a recuperar empleo”? Cuando habla de Europa ¿no querrá decir España? ¿Qué manera de informar es esta?

Esperen a leer este párrafo de la primera noticia. En ella habla de la diferencia de sueldos por sectores. Atentos que no tiene desperdicio (todos los errores son ciertos, la transcripción es exacta):

“En lo referente a sectores, asimismo, se aprecia otra de las cuestiones más habituales en el mercado laboral español, que los trabajadores del sector energético, 52.827,86 euros, una cantidad que más que multiplica por dos las ganancias medias media. Por contra, quienes están en lo má sbajo de la tabla son quienes trabajan en la hostelería, una media de 13.851,08 euros”.

Ni el fondo, ni siquiera la forma. Me encanta Joaquín Reyes en el monólogo en que explica que dice inconveniencias porque no las piensa, “porque no hay nadie a los mandos”. Cuando hemos empezado el post hemos justificado una suerte de sacralización de la materia económica. ¿Debemos empezar a pensar que cuando leemos estas desquiciantes noticias debemos leer entre líneas, buscando un esotérico mensaje que escapa a los no iniciados sobre la economía, el futuro y la suerte?

EL DERECHO DE HUELGA EN ESPAÑA: EL PELIGRO SOCIAL DEL LENGUAJE JURÍDICO INDETERMINADO

Quizá en todo el ordenamiento jurídico español el caso de la regulación del derecho de huelga sea peculiar. En efecto, algo de tan necesaria reglamentación en una democracia, fuera de su proclama genérica en el texto constitucional, sigue siendo en España fruto (quizá el último genuino) de aquello que vino a denominarse “la transición”, que comenzó con la muerte del general Franco el 20 de noviembre y terminó… bueno, en eso tampoco hay consenso. El texto, revisado, cercenado e interpretado, del vetusto Real Decreto-ley 17/1977, de 4 de marzo, sobre relaciones de trabajo, es la única referencia legal actual para la regulación del derecho de huelga. Su anómala supervivencia ha hecho correr ríos de tinta a los especialistas en derecho del trabajo, pero año tras año, desde hace ya casi cuarenta, se nos muestra en su caduca expresión, como una ruina venerable que ningún arquitecto se atreviera a tocar por si se derrumba. ¿Por qué?

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COSAS DE FAMILIA. VARIEDAD Y CONFUSIÓN EN LA NOMENCLATURA FAMILIAR (Y III: LA FAMILIA EXTENSA)

La definición exacta de las situaciones de pareja que veíamos la semana pasada es necesaria, como dijimos, por las obligaciones y compromisos económicos adquiridos y por las implicaciones hereditarias derivadas, no tanto en la línea descendente como en la ascendente y en las colaterales, donde pueden surgir los conflictos.

Pues bien, a pesar de haber dejado demostrado que las comunidades de concubinato y de barraganía podrían implicar derechos y obligaciones para la familia extensa, ningún término existe que defina al ascendiente del concubino o del barragán, y tampoco hay equivalentes a cuñados, nueras o yernos; ni siquiera hay forma de nombrar al hermano del concubino. ¿Será el tiempo y la necesidad quienes los creen? En ello debemos confiar, pues el idioma, enfrentado a una parcela ignota, no nos auxilia en nada en estos casos. Sí en cambio en la descendencia, sin duda porque las situaciones posibles son tan antiguas como las propias instituciones. Veámoslo, nos vamos a sorprender. Sigue leyendo