DESTRUYENDO EL MITO: ¿QUÉ HACE Y QUÉ NO HACE UN CORRECTOR? (II: LA MEMORIA COMO INSTRUMENTO DE LA CORRECCIÓN)

En el post pasado hablamos del proceso de lectura. Del entrenamiento y la disciplina que le requiere a un corrector leer para corregir. De los tipos de lectura que cada lector practica y que el profesional debe tener en cuenta, usar y también superar. Hoy vamos a hablar de qué busca el corrector al leer. Dónde centra su atención.

Para decirlo con muy pocas palabras, en cada texto el corrector debe hallar aquello que no debería estar ahí, pues eso al fin y al cabo es el error. Para lograrlo emplea determinadas herramientas. De todas ellas, hoy nos centraremos en la principal de todas: la memoria.

Sigue leyendo

DESTRUYENDO EL MITO: ¿QUÉ HACE Y QUÉ NO HACE UN CORRECTOR? (I: EL PROCESO DE LA LECTURA)

Va para veinticuatro largos años ya en que he dedicado mucho tiempo a corregir textos. Al principio uno sabe menos pero confía más en sí mismo, poco a poco se toma conciencia de la enorme extensión de su ignorancia, y por fin, poco a poco también —es sin duda la paciencia la principal de las características del corrector, ya lo adelanto—, se van adquiriendo destrezas y manejando herramientas que permiten valorizar esa labor modesta y oscura, que limpia los canales de comunicación entre el emisor y el receptor del mensaje escrito, mejorándola con la evitación de lo que en Lingüística se denomina ruido. Quizá por eso podríamos catalogarla de labor callada (esto es una broma tan pequeña que no hay más remedio que confesar que lo es para que se sepa).

Pero, en realidad ¿qué hace un corrector? O, expresado de otra manera, puesto que no es muy difícil colegir que un corrector corrige, ¿cómo hace un corrector para corregir un texto?; ¿qué cosas cambia?; ¿qué licencias se toma? Intentaré desentrañar  seguidamente los detalles de eso que algunos consideran algo superfluo y prescindible y que para otros constituye un arcano guardado en un universo paralelo donde es imposible asomarse.

Sigue leyendo

¿AÑO NUEVO, ORTOGRAFÍA VIEJA? NOVEDADES DEL 2010 QUE NOS EMPEÑAMOS EN NO APLICAR

La Real Academia editó en 2010 una nueva versión de la Ortografía de la lengua española. Hemos entrado ya en el 2015 y aún hay muchas costumbres que se aferran a nuestro estilo y contravienen las normas que allí se recogen. Y aunque se diga que la alta institución del idioma es comprensiva y de natural bonachona, y que admite excepciones en el uso de las normas que propugna, en realidad en el informe que publicó dejó no ya claro, sino prístino, que las contravenciones no eran admisibles, y en consecuencia no seguir al pie de la letra estas reglas provoca en nuestros textos auténticas faltas de ortografía. Faltas que, evidentemente, yo no podría dejar sin corregir en los textos donde me las encontrara, por mucho que su autor invocara el derecho inalienable a un estilo personal.

Sigue leyendo