¿POR QUÉ DECIR LO CONTRARIO DE LO QUE SE QUIERE DECIR?

Este post recogerá algunos ejemplos de incorrecciones; son errores gramaticales de cierta relevancia, no más graves o leves que otros, pero donde se da la peculiaridad (el agravante, en realidad) de que su uso hizo que se dijera exactamente lo contrario de lo que se quiso decir. Como se suele preguntar a los testigos, lo sé porque yo estaba allí y pude comprobarlo, no es una pura conjetura. En realidad, estos errores suelen ser fruto del enrevesamiento en el uso del lenguaje. Las oraciones sencillas no suelen ofrecer, a veces sí, riesgo de confusión por doble sentido (anfibología), y menos aún de ser capaces de significar dos cosas divergentes. No, divergir es propio de oraciones largas, plagadas de subordinaciones, proposiciones y complementos que, cual meandros que inundan un delta, nos hacen perder fácilmente el hilo del discurso. Pero hasta en formulaciones aparentemente simples se esconden oscuros sentidos, las más de las veces no pretendidos. Veámoslos. Sigue leyendo