¿CUÁNTAS VECES DEBO RESUMIR UN TRABAJO CIENTÍFICO ANTES DE ENVIARLO PARA SU PUBLICACIÓN?

Tengan la entidad que tengan, una vez que los trabajos científicos han sido culminados es preciso atender a una labor de revisión que nos permita cumplir algunos requerimientos comunes hoy en día. Ello siempre pasa por transmitir de una forma mucho más resumida el contenido, y por eso precisamente es útil realizarlo ahora, cuando el trabajo está ya terminado. Es en este momento, tras la oportuna recopilación de datos, tras el contraste con los estudios sobre la misma materia realizados previamente al nuestro, tras la redacción y la sistematización de los contenidos que hemos querido transmitir, cuando consideramos definitiva la información que queremos ofrecer. Y de ahí que sea entonces cuando podamos resumirla. Realizar esta labor sobre premisas, esquemas previos o simples bocetos puede resultar en olvidos de lo que en principio no previmos pero se hizo importante durante la investigación o, al revés, en la inclusión de algo que teníamos en mente al comenzar pero que desechamos por cualquier razón después.

Vamos a ver de qué maneras, y con qué objeto, deberíamos atender esta tarea de resumen de nuestros trabajos científicos.

  1. EL PROPIO TÍTULO

El título del trabajo es en sí mismo un resumen. Debería ser tan corto como fuera posible, aunque es bien cierto que a veces el nivel de concreción en que se llega en papers de revistas muy especializadas exige circunstancias como período de tiempo, lugar exacto del estudio o la experimentación u otras variables que son insoslayables y lo alargan un tanto. Lo más correcto sería hacer uno lo más completo posible y después sacar las tijeras de podar y trabajar sobre él. Son prescindibles, por ejemplo, las fechas de las normas, el nivel administrativo cuando por su nombre es reconocible (no es preciso ni el Excelentísimo ni el Ayuntamiento si hablamos de una ciudad y no se confunde con una provincia homónima, por ejemplo). No es de recibo, sin embargo, usar abreviaciones de uso común en el título para ahorrar caracteres (como art. por artículo, S. por santo o tfno. por teléfono), aunque por supuesto sí otras, como ONU o RENFE.

TÍTULO COMPUESTO Y SUBTÍTULO

Es importante determinar la diferencia entre título compuesto y título con subtítulo. El primero suele estar formado por dos partes separadas entre sí. Por lo común, por dos puntos, de tal manera que lo que aparece tras ellos es la concreción de lo expresado antes. De esta forma, el final es en realidad donde aparece la información más importante, y si hubiera que recortar más sería lo menos prescindible. En cambio, cuando añadimos a un título un subtítulo este último debería ser prescindible, y por eso se separa con punto y aparte y normalmente aparece en una grafía más pequeña. Sería bueno, a efectos de su publicación, identificarlo como tal.

  1. EL TÍTULO CORTO

El título corto, o short title, es el que necesita la publicación en papel para rotular la cabecera de las páginas donde irá el artículo. En función de lo que acabamos de decir respecto del título, si fuera compuesto reflejaríamos sobre todo el final, y siempre ignoraríamos el subtítulo. Debemos pensar, si el editor no nos lo ha especificado, que el máximo de caracteres admisibles son los que caben en una línea, pues es muy rara la cabecera que tiene más de una. Además, a veces las cabeceras se componen de versalitas o de versales, lo que hará que el número de caracteres se reduzca aún más. Si el trabajo lleva un orden en la publicación, este número también aparecerá, y si es el que va en el orden 18 y se usan números romanos hablamos de seis caracteres menos, contando el punto y el espacio consiguiente de separación. Siempre hay forma de comprimir el texto, pero no podemos contar con obligar al uso de recursos extraordinarios porque el editor puede no estar de acuerdo.

A veces se inicia el título, literalmente, y donde el espacio acaba se colocan unos puntos suspensivos. Puede no ser una mala solución en según qué publicaciones, pero así el short title perderá su carácter de resumen y no ofrecerá información válida al lector. A veces, también, se sustituye el short title por palabras clave que delimitan la materia. Pese a estas variantes, si se nos solicita genéricamente un título corto debemos ceñirnos a resumir lo más posible el título del trabajo respetando una lectura coherente.

  1. EL RESUMEN

El resumen o abstract suele incluirse al principio de los artículos de revistas para que sirva de proemio al lector y le indique en pocas palabras lo que va a encontrarse en el trabajo. Su extensión no debería exceder las cien palabras, y con la mitad debería bastar. No es una declaración de intenciones, ni una justificación, sino un párrafo que condensa la utilidad del trabajo. Por ello debería siempre redactarse cumpliendo el viejo esquema de antítesis, tesis y síntesis. O sea, debería expresar la motivación del trabajo, la idea preconcebida que teníamos del tema tratado y el resultado al que hemos llegado tras la investigación (no podemos hurtar esta última parte, a no ser que en lugar de en revistas científicas escribamos en revistas “pulp” que se reserven el desenlace del misterio de la semana). Es común la solicitud en un par de idiomas, y mi consejo, si el otro idioma no se domina a la perfección, es acudir siempre a un profesional para que lo traduzca o al menos para que lo revise. Si pensamos un momento en ello, ese texto será el que aparezca en muchos buscadores, y una calidad deficiente bastará para disuadir al lector potencial que encontró nuestro trabajo y realiza esa pequeña supervisión antes de incluirlo en su propia bibliografía.

  1. LAS PALABRAS CLAVE

Las palabras clave, o keywords, son los términos que se utilizan en los buscadores para acotar cada búsqueda con el objetivo de filtrar los resultados posibles hasta dar con los trabajos que se refieren exactamente a aquello que resulta útil al consultante. De esta forma, las palabras clave pueden ser sólo una palabra, pero también agrupaciones de palabras reconocibles en grupo, como por ejemplo “violencia de género”. Para extraer las palabras clave deberíamos tener en cuenta siempre el título y el subtítulo, pues como ya dijimos son resúmenes por sí mismos.

Pensemos, a la hora de elegir las palabras clave, en ir de lo general a lo particular. Si el estudio es psicológico sobre la influencia del maltrato de los maridos a las mujeres en la tasa de empleo de las mujeres maltratadas, empezaríamos por Psicología, seguiríamos con violencia de género, maltrato familiar o violencia machista (según el estudioso lo haya expresado) y después con tasa de empleo. Cuando el ámbito queda determinado convendría incluirlo: España, Salamanca, Unión Europea… Lo mismo que si es el período lo que queda explícito: 2013, años 80…

Si bien no suele haber un límite muy estricto, seis u ocho palabras clave deberían bastar para delimitar con exactitud el ámbito del trabajo.

  1. LA PRESENTACIÓN

Cuando de conferencias o ponencias hablamos, es cada vez más habitual acompañar la disertación con una presentación visual del trabajo expuesto. Las presentaciones en Power Point son sencillas de realizar y resultan muy vistosas. Aparte complejidades en las que no vamos a entrar, como la posibilidad de incluir elementos audiovisuales de refuerzo o mostrar los datos en gráficos de variada factura y gran impacto visual, en lo que aquí respecta vamos a hablar puramente de textos de acompañamiento. Demostrado está que la combinación de discurso y texto escrito es la forma más efectiva de mostrar la información cuando se trata de que la audiencia retenga los contenidos. Pero para ello necesitamos coherencia expositiva, acompasando lo dicho con lo mostrado.

Es conveniente abrir con una presentación que muestre a modo de índice el tema que vamos a desarrollar, o que apunte las ideas fuerza en las que vamos a apoyarnos. No podemos obligar a los asistentes a entretenerse en la pantalla, así que el texto mostrado será muy breve, totalmente esquemático, sin adornos ni florituras de ningún tipo. Es aconsejable el uso de llaves, flechas y otros símbolos que muestren las conexiones de relación, dependencia, agrupamiento y desarrollo, y deberíamos ser capaces de mostrar cada aspecto en una sola pantalla, sin tener que obligar al asistente a un esfuerzo de ilación que le será complicado de realizar a la vez que escucha.

La idea que debemos retener es que el término expuesto, o la pequeña frase resumida, se convierte en un tampón que se imprime en la mente de quien escucha cuando el hablante lo recrea. Así pues, no necesita coherencia gramatical, su sola presencia otorga coherencia al mensaje al que acompaña.

  1. EL CARTEL CIENTÍFICO

A veces, para atraer la presencia de público a una conferencia o a la exposición de una ponencia, se coloca a la entrada un cartel que muestra de forma gráfica y vistosa lo que el científico va a decir. Como antes dijimos del abstract, el cartel científico no debe guardarse nada: ofrecerá las ideas fuerza  en que se apoyará el investigador, resumirá la información que se vaya a ofrecer, aportará algún gráfico que corrobore con datos aquello que se intenta demostrar… en fin, todo lo necesario, ahora mostrado con los grafismos necesarios: el que muestre a una muchedumbre, por ejemplo, o un cementerio para la muerte, un hospital, un avión, una cárcel. El texto será muy escaso, y el lenguaje cambiará para ser eminentemente simbólico, encerrando las palabras fundamentales y necesarias en lugares destacados, con rotulaciones impactantes y colores llamativos. Como anuncio que es, debe atraer al público para que asista. Es obvio decir que no deben faltar los elementos imprescindibles e identificadores: el título, el ponente o conferenciante y el lugar y la hora de la celebración. Si lo que se va a contar aparecerá además en algún otro lugar (como por ejemplo si la información adjunta o el propio texto está colgado en el servidor de quien celebra el acto), convendrá asimismo exponerlo.


subrayar

Como vemos, terminar la redacción de un trabajo científico no es acabar de escribir. Estas tareas añadidas que hemos expuesto son muy importantes para que el trabajo se muestre a los demás con la identidad correcta, y le sirven al investigador para habilitar los cauces necesarios de comunicación con los potenciales usuarios de esa información. Por ello, no deberían ser menospreciados como tareas menores.

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