¿TITULARES IMPACTANTES O ENGAÑOSOS? ARTE O DESASTRE EN LA PRENSA ACTUAL

El pasado viernes vi algo sorprendente en un periódico. Y no, no por el motivo obvio, demasiado acostumbrados a que el ser humano se supere en su al parecer infinita capacidad para dañar, ofender, transgredir, alterar o destruir. Fue un chispazo cerebral, una de esas cosas que al leerlas no te cuadran. El País abría su edición digital con este titular: Bruselas dice que en 2015 España puede incumplir el déficit. Lo firmaban Claudi Pérez y Lucía Abellán. ¿Cómo? ¿Teníamos la venia de las instituciones europeas para saltarnos los límites férreos que esas mismas instancias habían (re)definido sólo meses atrás?

Obviamente, no. Al leer la noticia ¡mi gozo en un pozo! Resulta que quería decirse que se vislumbraba la posibilidad de que España incumpliese su límite de déficit, y que el comentario se hacía como aviso para caminantes, para caminantes de esta tortuosa senda económica por la que nos ha tocado transitar. Más claramente, el mismo día Pablo R. Suanzes titulaba así en El Mundo la misma información: La UE ve ‘riesgo de incumplimiento’ en el Presupuesto español de 2015. Quizá sólo usando el futuro potencial, el hipotético de toda la vida, la duda se habría disipado: Bruselas dice que en 2015 España podría incumplir el déficit. Pero claro, los periodistas defienden a capa y espada la sencillez en el lenguaje, y si usamos tiempos verbales diferentes a los que se usarían en el venerando idioma de los angloparlantes estaríamos dando una pátina de localismo a algo de mayor rango. ¡Nada menos que europeo!

Ay, qué fácil es criticar desde mi silloncito de respaldo regulable la labor inmediata y vertiginosa del periodismo. Ojeando con cierta curiosidad en busca de más gazapos, leo otro titular curioso: Acción de Gracias a la sombra de las hogueras de Ferguson, firmado por Carolina Martín Adalid. Aquí el gesto no es de estupor, sino de intriga: ¿Cómo pueden los habitantes enfurecidos de Ferguson lograr que una hoguera dé, en lugar de luz, como en todas partes, sombra? Se me viene a la cabeza la imagen del gran Saza vestido de guardia civil disparándole al Sol en Amanece que no es poco cuando sale por el lado contrario, al grito de “¡Esto es un sindiós!” ¿Ha llegado el Apocalipsis a Ferguson, y el Sindiós, el Anticristo, ha hecho de la luz oscuridad? No, más sencillamente nos tememos que la figura literaria nos ha salido por la culata. ¿Hay un peligro real en esta forma de titular? Atengámonos a la definición de título que ofrece la Real Academia. Dice en su primera acepción: “Palabra o frase con que se da a conocer el nombre o asunto de una obra o de cada una de las partes o divisiones de un escrito”. Titular equivocadamente, es claro, es erróneo. Pretender llamar la atención con un titular mal redactado es, simplemente, torpe. Es quizá admisible leer, en el propio El Mundo de ese mismo día: Multa de 20.000 euros por esculpir una gran ‘K’ en el Coliseo romano. Nuestra imaginación vuela, y queremos saber cómo ha podido ser eso. Me recuerdo asomado al graderío, viendo aquella maraña de pasillos que debieron quedar ocultos en tiempos pretéritos, e intento imaginar a un ruso esculpiendo una gran K en equilibrio sobre una de las columnas de ladrillo en riesgo de aplastar a alguno de los turistas “vip” que pagaban por pasear por los entresijos del coloso anfiteatro. Pero me desciende a una plana realidad la explicación siguiente: “Un turista ruso de 42 años recurre a una piedra afilada para rascar la superficie del anfiteatro. Un guarda de seguridad le sorprendió y le detuvo”. No, el periodista no miente, porque en la labor del escultor está tanto extraer figuras de bulto redondo como relieves, sean estos bajos o altos, y ahí caben muchos grados. Llamar a eso esculpir, sin embargo… Pero volvemos a caer en el riesgo de la confusión por anfibología cuando leemos en El País (cierto, parece que no tuvieron su día)EEUU reprende al Parlamento Europeo por la partición de Google. De esta manera tan curiosa Lucía Abellán titulaba una noticia que quedaba explicada, en lugar más modesto y menos vistoso, a la altura sin duda de su soso mensaje, justo después: “La Eurocámara ha instado a Bruselas a separar el buscador de los servicios comerciales para evitar posiciones dominantes” —y, según entendemos, ello ha molestado a las más altas instancias norteamericanas, que han reaccionado afeando al Parlamento capitalino su exigencia—. Pero de ningún modo el Parlamento (Qu’est-ce vous avez pensé?, que diría Napoleón) ha hecho que Google se rompa, y que los americanos, como a un niño travieso, le han reñido por este destrozo. ¿No resulta exagerada la licencia para lograr nuestra atención? ¡Pasen y vean!, parecen decir estos informadores, como si nos enseñaran a la mujer barbuda. Con esta técnica/táctica, podríamos abrir un dominical con “El Papa Francisco cuelga los hábitos” para después mostrar una foto del heredero de Jesucristo en la Tierra desprendiéndose de la casulla. Tanto daría.

Si de impericia podemos tildar lo anterior, de desliz, más bien, habríamos de catalogar este titular del Huffington Post del día 29 (ahí ya se puede decir que yo había cogido carrerilla y tenía el lápiz afilado y la mirada atenta): La vacuna experimental contra el ébola, supera la primera prueba en humanos. Una pérfida coma que nada dice se coló a la hora de redactar, y alguien podría pensar que tuviera algún sentido. Los más ingenuos, uno gramatical; los más suspicaces, uno oculto y esotérico. Todo, en fin, contradiciendo el deber de claridad que se supone a un informador.

Quizá nos hemos acostumbrado a estos dislates y ya no les damos mayor importancia. Curiosamente, es en la actualidad económica donde nos la intentan colar más veces, casi siempre ofreciendo una imagen no acorde con la realidad del mensaje. Quizá por aquello de que la economía es ante todo cuantificable, mensurable, cohonestable, comparable, y que, en su gradación clásica, hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas, los titulares económicos no dicen muchas veces lo que debieran decir. Por cambiar de tabloide, el día 29 ABC se despachaba con este titular: Los inversores extranjeros sacaron de España 2.200 millones de euros en septiembre. Leído por su semántica estricta, pareciera que los inversores extranjeros forman un grupo de señores que si se cabrean te retiran una parte de lo que antes habían invertido. Puede que sea un poco tiquismiquis pensando así, y puede que el común de los mortales sepan que lo que pretende decirse, y que se explica con algo más de detalle en el cuerpo de la noticia, es que el balance entre el dinero invertido y el dinero revertido ha sido negativo en septiembre, con una cifra en el debe de sus buenos 2.200 millones de euros. Resumiendo más, y ya sin ambages, el Huffington Post titulaba así: Los inversores sacan su dinero de España. Así, a palo seco. Para que el eremita informático que trafica en bolsa y come pizza recalentada crea que el fin de nuestra civilización hispana ha terminado y se tire por una ventana. Acepto que pueda resultar exigente, pero creo que para el lector es tan importante como conocer el dato puntual (que descontextualizado poco le dirá, porque por encima de premio abundante de la primitiva a todos las grandes cifras se nos vuelven inaprehensibles y oceánicas) como comprender el devenir de las divisas, su origen y sus avatares, y estas simplificaciones, oportunamente sacadas las más de las veces de estadísticas calentitas de organismos públicos que las producen con una prolijidad asombrosa, no ayudan a informar, antes bien, destruyen el mensaje por su reduccionismo, algo que está muy feo. No es lo mismo “voy dentro de un rato” que “voy dentro”.

Puede que se esgrima, en defensa del informante, la necesidad de la concreción, la urgencia del resumen. A ello podría atribuirse el siguiente titular: La caída del crudo termina en 2015, firmado por Víctor Martínez. Obsérvese qué asombrosa capacidad de dar cosas por sabidas: que crudo es petróleo (cuento y ahorro tres letras), que su caída no es física, sino metafísica, por cuanto depende de la apreciación humana, y que no es que la bola de Sauron nos haya desvelado el futuro, sino que los expertos diagnostican que ese proceso tendrá su cúlmen el año que viene, cuando tantas cosas van a pasar. Pero claro, decir “Se estima que la depreciación del petróleo terminará en 2015” te deja fuera de onda, te expulsa del círculo precioso por donde estos chascarrillos corren, y te arrebata la aureola de gurú económico, que ahora tanto se estila.

Donde nos metemos en terrenos realmente pantanosos es en noticias que obligan a leérselas enteras para desentrañar su oculto significado, o más exactamente que nos leemos para sufrir una esperada decepción, porque mostraban unos oropeles que resultaron ser colgajos de mugre. Es casi cruel que un periodista nos suelte, como ocurrió en El Mundo del mismo día 29, con cita (¡!) de la Agencia EFE, El déficit del Estado se redujo un 16% hasta el mes de octubre, para enterarnos, al leer la noticia completa, de que en realidad el déficit ha aumentado, pero que el ritmo de ese aumento se ha ralentizado, dando como resultado que hasta octubre pasado había acumulado un 16% menos de lo que había acumulado de enero a octubre del año anterior. O sea, no es que el déficit del Estado (si hiciésemos la cuenta estricta, el de la Administración General de Estado) haya pasado del cuarto largo de billón de euros a suponer un 16% menos (pongamos 38.000 millones menos), sino que en 2013 era de unos 250.000 millones de euros y en lo que va de año ha aumentado en 30.856 millones exactamente, según el dato publicado. Una ligera diferencia ¿no les parece?

Se puede mentir de muchas maneras, incluso sin escribir, como cuando se muestran gráficas con un eje de abscisas (el horizontal) que no comienza en el cero, o como cuando se usan escalas semilogarítmicas. Todas esas artimañas falsean el código de comunicación visual en que se basan esos canales.

Me encantan sin embargo esos otros titulares ocurrentes, como los de los periódicos deportivos, que hacen chispeantes e inofensivos juegos de palabras con cualidades deportivas, instalaciones de renombre o choques de dimensiones épicas. Su lector se regocija en ellos (sobre todo su lector afín, también hay que reconocerlo) y pueden ser el pie para chistes de bar y piques entre rivales. Suponen, creo, una extensión amable del afán lúdico que al deporte se atribuye. Quizá por eso cuando se refieren a materias más serias nos cambia el gesto. Leído también en El Mundo del 29 pasado (hay que reconocerlo: para elaborar este post no me ha hecho falta rebuscar mucho): FCC convertirá a Slim en primer accionista a finales de diciembre. Sin conocimientos de todo lo que ha supuesto ese necesario refuerzo de capital que la empresa española logra con la inyección del señor Slim, pudiera parecer que el magnate mexicano ha sido invitado al consejo de administración de la transnacional, y que para ello no le ha requerido desembolso alguno. Ya se dice que lo bueno de ser rico es que todo el mundo te invita, pero esto parece excesivo. ¿Recuerdan al envidioso de La colmena que, quizá por lograr un pitillito, lisonjeaba el puro que se estaba empujando un falangista pudiente? La respuesta de aquel fue, como el gran autor que lo escribió, sencillamente genial: “Mi duro me costó”. ¿Por qué entonces no se le reconocen sus méritos al inversor diciendo que será Slim quien se convertirá en primer accionista de FCC en diciembre, después de haber invertido un dineral para conseguirlo? ¿Es que alguien duda a estas alturas de la extraordinaria visión económica de uno de los mayores “billionaires” del mundo? Pudiera parecer inofensivo, pero el titular deja un tufo a suficiencia patria que asquea, totalmente impropio del periódico “líder de información en español” (o sea, que sus editores creen que también leerán mexicanos).


 

Como ven, en unos pocos ejemplos se muestran las armas veladas de unos informantes sospechosos. Cabe al lector estar ojo avizor de las trampas que a su paso se tienden, pero en una sociedad de informaciones instantáneas, en la que hemos otorgado a los mass media la labor enorme de mantenernos enterados, y en la que se nos exige tomar posición a las pocas horas de haberse producido la noticia a partir de lo que se nos cuenta de ella, estas técnicas/tácticas resultan simplemente bochornosas. Son el ejemplo perfecto de lo que no debe hacerse, al titular.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s