RELATIVOS, INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS

Aunque a primera vista identificar las funciones relativas, interrogativas y exclamativas de las palabras parece sencillo, a veces nos topamos con casos donde ya no lo tenemos tan claro. Si escribimos, por ejemplo, Tengo que dejar a los niños y no tengo con quien, cuántos se han ido mentalmente a una asimilación con la oración interrogativa ¿A quién le dejo yo los niños? y han dado por supuesto que el relativo “con quien” (a nadie) en realidad debería cumplir la función interrogativa con quién hacerlo (con quién dejarlos) y debería llevar acento. Del mismo modo, a veces la función dentro de la oración puede no ser nítida, como cuando se dice Cuando la gripe, todo el mundo de baja. ¿Conservamos para Cuando la gripe una función adverbial (Entonces), o le atribuimos una pura función preposicional (Desde la gripe)?

Evidentemente el criterio que manda es del escritor, que sabe qué quiere decir y opta por el camino que prefiere. Pero resulta necesario conocer las pautas para la creación de estas contrucciones, y a ello vamos a dedicar el presente post.

CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES

Podemos identificar a los interrogativos y exclamativos simplemente por la fuerza con que se muestran dentro de la oración, y en consecuencia llevarán tilde (¿Cuándo quedamos? ¡Cuánta hipocresía!). Los relativos, sin embargo, a veces llevarán esa misma intensidad en la oración —serán palabras tónicas— aunque no vayan acentuadas, como en el primer caso que vimos, aunque lo común será que sean átonas, que en ellas no se cargue el peso de la acentuación: Dime lo que me tengas que decir. En este segundo caso queda clara su función.

No obtenemos muchas pistas desde el punto de vista morfológico, porque en ambas funciones les cabe número y género, aunque no siempre (quiénes vinieron / quienes vinieron). Es más esclarecedor probar a añadir un artículo a los relativos [si decimos El chico que vino a hacerlo podríamos cambiarlo por Un chico vino a hacerlo o por El que vino a hacerlo (un chico), pero si decimos El chico ¿qué vino a hacer? o bien ¿Qué, el chico vino a hacerlo? añadir el artículo quedaría muy forzado]. He notado, a pesar de ello, que hay ciertos autores que se apoyan precisamente en esas construcciones para justificar que un interrogativo se convierta en un relativo. Si decimos El qué dices que es importante no estamos variando el sentido respecto de si decimos Qué dices que es importante, pero sí si quitamos la tilde: El que dices que es importante. Para Manuel Seco este añadido del artículo al interrogativo es propio del habla coloquial, y no debemos considerarlo necesariamente incorrecto, aunque no debe despistarnos de su función en la oración.

La existencia de la tilde es muy esclarecedora de cuándo nos encontramos ante una exclamación o ante una interrogación, y la partícula acentuada puede ser tanto un pronombre (¿qué haces?) como un adjetivo (¡qué cosas dices!). Incluso, a veces puede tener función adverbial (¡qué alto y qué guapo estás!).

Lo que debemos tener siempre claro es que cuando estamos ante una preposición nunca hay tilde. Hay casos, digamos, un tanto especiales, en que una preposición puede adquirir el valor de un pronombre, como en Es por esto que, o de un adverbio, como en Fue en ese momento cuando, pero en realidad lo que se provoca es acentuar el énfasis en la oración, que partiría inicialmente del contructo Es por esto por lo que. Y hecha esa equivalencia vemos que tampoco cabe el acento.

Hay casos contrarios, en que los pronombres relativos parecen funcionar como preposiciones, pero aquí tampoco hay riesgo con la acentuación: Voy donde me mandan, Cuando la gripe estuvimos todos enfermos.

Es propio de la conjunción la posibilidad que existe de eliminarla a veces en oraciones que expresan ruego o temor, construidas de una forma bastante formal, como en el caso Solicito me permita dirigirme a usted. De cualquier forma no hay posibilidad de confusión con interrogación o exclamación alguna, así que tampoco de que exista o no tilde.

EL FUNCIONAMIENTO DENTRO DE LA ORACIÓN

Si algo debe ser esclarecedor es el uso dentro de la oración. Los relativos, según dice la Real Academia (Nueva Gramática. Manual, 2010) “se diferencian de los interrogativos y exclamativos en que tienen antecedente”. Este suele ser expreso (La casa que me gusta), pero también puede ser tácito (como en Quien quiera verlo que se asome). Las oraciones interrogativas y exclamativas son independientes, no hay antecedente alguno, y cuando puede darse la confusión es en el estilo indirecto, donde las partículas interrogativas introducen oraciones subordinadas sustantivas. La principal característica diferenciadora es que las oraciones interrogativas de estilo indirecto  encierran en sí mismas un argumento, y las de relativo son nominales (se vinculan a un sustantivo). Véase la diferencia entre El libro que he leído me ha gustado y Dime qué libro has leído, en el primer caso sabemos de qué trata la oración sin la subordinación relativa, y en el segundo no si eliminamos el complemento directo, expresado como una interrogativa de estilo indirecto.

En las oraciones de relativo es posible a veces eliminar una parte del grupo verbal, como en Haré lo que deba (hacer), pero en oraciones interrogativas indirectas eso no es posible: no podemos eliminar el verbo final en Le diremos qué deberá hacer porque no tendría ningún sentido, precisamente porque la acción queda explícita en él, y no implícita, como antes.

También, antes de un relativo puede haber una preposición o un grupo preposicional (La persona a la que te refieres), un adverbio más un artículo (Me senté junto al que me llamó), o incluso un participio o un gerundio (Hecho lo cual), con una función casi demostrativa (Hecho esto).

Si una oración interrogativa incluye otra de relativo evidentemente se diluye el riesgo de estar tentado de acentuar el relativo. Por ejemplo en ¿Qué ponen en la televisión que estás tan atento?

El sentido último de la proposición determinará el acento en casos como Voy a cuantas fiestas me invitan  y Voy a ver a cuántas fiestas me invitan. Desgajar la oración interrogativa para concederle autonomía en el segundo caso es la mejor forma de diferenciarla del primer uso, donde no podríamos hacerlo, y sí en cambio cambiar la orientación del relativo: Voy a las fiestas a las que me invitan.

LOS CASOS DUDOSOS: DONDE, DÓNDE, A DONDE, A DÓNDE, ADONDE, ADÓNDE

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Son interrogativas las formas acentuadas. Según Ramón Sarmiento (Manual de corrección gramatical y de estilo,  1997), la Academia tenía en aquel momento por vulgares las expresiones en que se suprimía la a, prefiriéndose siempre adonde / adónde. El Esbozo de una nueva Gramática de 1973, infinitamente reimpreso, es sin embargo de tan embarullado uso que no he podido confirmar este particular. Actualmente, sin embargo, la Academia (Nueva Gramática. Manual, 2010) nos dice que las formas adónde y a dónde son equivalentes, y ambas son fruto de la unión de la preposición a y del adverbio donde, acentuado en su función interrogativa. Parece pues que se le ha levantado ese baldón al adverbio donde; de hecho en el Diccionario ambas formas (donde/adonde; dónde/adónde)son equivalentes. Se llama al adverbio acentuado “interrogativo-exclamativo”, pues también le cabe esa otra función, como en la expresión ¡Dónde va usted a parar!

Sucede sin embargo que en la forma a dónde se ha usado una de las preposiciones posibles, no la única, y podrían emplearse asimismo desde, hacia, hasta, para, por, otorgando en cada caso el matiz oportuno. Soy de la opinión de que utilizar en dónde no añade nada a dónde, así que, aunque recogido su uso, mi recomendación es no usarlo. La forma adónde, a lo que parece, debe ser usada sólocon verbos que implican movimiento (¿Adónde vamos?), y en el resto nos ceñiremos a anteceder el adverbio de la preposición a, lo mismo que de cualquier otra.

Respecto de las formas no acentuadas (ni exclamativas ni interrogativas), donde se usa cuando hay un antecedente expreso (Veámonos donde ayer) o también cuando se produce una explicación (Aparqué fuera, donde el árbol grande). También puede llevar antecedente (hasta donde, por donde, a donde). Precisamente, se admite la forma adonde asimismo cuando hay un antecedente expreso, según dice Manuel Seco (Diccionario de dudas, 2001), pero la Academia dice que es forma arcaica. Aquí nos metemos en un pequeño jardín, pues en este uso Manuel Seco dice que se expresa junto con verbos “de reposo” (sic), como en Vivió siempre adonde le enviaron, predicándose separado cuando no tiene antecedente y se vincula a movimiento (Allí es a donde vamos). Vamos, justo lo contrario a lo que sucedía con el interrogativo. Si queremos simplificar, podemos optar por erradicar de nuestro uso adonde, pero si conservamos la costumbre de usarlo debemos hacerlo con propiedad, para seguir la estela de los usos literarios que se han recogido.

Aparte la complejidad que pueda suponer lo hasta aquí expuesto, no podemos cerrar el post sin recordar los usos incorrectos, como el dequeísmo (Dice de que vayas), que pueden suponer un problema añadido a la distinción entre el relativo (Dieron de que hablar) y el interrogativo (Dime de qué hablar), y ante lo que hay que estar muy atento.

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