¿ENTIENDE EL ADMINISTRADO EL LENGUAJE PROCESAL?

Hace unos días sostuve una interesante diatriba con una bloguera que criticaba abiertamente la “indefinición” y la escasa “resolución” de mi anterior post, Publicaciones jurídicas, ¿por dónde empezar? Me decía que mezclaba cosas, que no diferenciaba suficientemente entre la comunicación dirigida a colegas de profesión o al público en general. Curiosamente, a la vez estaba trabajando en una monografía sobre Derecho procesal en la que su autor dice lo siguiente:

“… consciente de que nuestro ordenamiento jurídico pone al alcance de personas no particularmente versadas en el mundo del derecho, en determinadas circunstancias, la posibilidad de dirigirse en primera persona a los tribunales sin servirse de la representación de procurador y de la defensa de abogado, pretende este libro «rebajar» el tono excesivamente técnico de un lenguaje con el que los profesionales del derecho tendemos en ocasiones —es necesario reconocerlo— a «encastillarnos», creando barreras de comprensión difícilmente superables para el lego en la materia”.

Curiosa confesión ¿no es cierto? Pues bien, a partir de ambas premisas he escrito este post, que trata sobre el lenguaje que se usa en ese lugar amplio y venerando que una sociedad dedica al equilibrio de su propia existencia: la administración de justicia. Sigue leyendo