EL GRUPO CONJUNTIVO Y/O

Determinadas acepciones, determinados usos semánticos, son diferentes en español y en inglés. El enorme flujo de información que a diario se trasvasa de un idioma a otro no ha tenido parangón en toda la Historia porque no existía esa Net que más que unirnos convirtiéndonos en “nodos” nos ha apretujado en un espacio virtual donde estamos atrapados. Por ello importamos, sin pensar mucho en ello, términos o expresiones de otros idiomas haciendo una traducción servil que a veces choca con la preexistente en español, a la que tristemente arrumbamos, tildándola de “obsoleta”.

El lenguaje jurídico y administrativo no escapa de esta negativa influencia, y cuesta a veces comprender por qué llegamos a veces a complicar la forma de expresarnos cuando el problema de comunicación que pretendía resolverse, simplemente, no existía.

Un ejemplo claro y bastante curioso de esa contaminación del inglés es el de la eliminación de la función copulativa de la conjunción “o”, normalmente adversativa pero que puede en nuestro idioma simultanear ambos matices y, a la contra, la eliminación del matiz adversativo de la conjunción “y”. Estamos tan acostumbrados a ver en formularios, sentencias y textos legales el manido “y/o” que hemos dejado de pensar si tiene algún sentido. Y muchas veces no lo tiene. Es más, gramaticalmente constituye una coordinación de coordinadores, algo no admitido en español.

En el idioma inglés las oraciones copulativas se unen con “and”, y las adversativas con “or”. Por lo tanto, cuando se deben dar los dos matices se recurre al “and/or”, que tanto éxito ha tenido por estos lares. Pero para comprobar que nuestro idioma es más flexible sólo es necesario acudir al siguiente ejemplo: Si en un grupo de personas buscáramos a las de ojos azules y a las de ojos verdes, en español diríamos “Buscamos a personas de ojos azules o verdes”, pero en inglés habría que decir “We’re looking for blue and/or green eyes people”, y si a un nativo de Kentucky le diéramos nuestra instrucción traducida literalmente pensaría que debería hacer dos viajes, uno por color. Por el contrario, si alguien nos enseña su oficina y confiesa “Trabajo aquí y en mi casa” no pensamos que tenga el don de la ubicuidad, sino que trabajará allá donde esté, el pobre, apremiado por la necesidad o acaso por no saber disfrutar del tiempo libre.

Este “and/or”, nos explicaba Fernando Lázaro, marca una “disyunción inclusiva”, procedente del lenguaje de la lógica. Pero ¿por qué la asimilación de esa exhaustiva especificación? Como siempre en el lenguaje jurídico, en busca de la claridad y la exactitud. Queda admitido, pues, ese afán por la exactitud, que no tiene por qué ser vilipendiado. Pero analicemos ahora, con esta nueva luz, si es necesario en los casos que conocemos poner el tristemente extendido “y/o”.

Pone la Fundeu como ejemplo el siguiente: “Porque la decisión estaba en manos de la militancia y no de las direcciones regional y/o federal”, que pretende resolver con «Porque la decisión estaba en manos de la militancia y no de las direcciones regional o federal». Desde mi punto de vista, poco clarificador.

¿Pero acaso no hay otra manera de mostrar el matiz adversativo para superar el riesgo de confusión? Evidentemente sí. Recordemos que en nuestro idioma abundan los conectores adversativos, y que podemos esquivar el uso de “o” cuando pueda resultar confuso. Van por delante algunos ejemplos:

  • Uso de otras conjunciones adversativas: mas, sino, pero, aunque. Debe aquí recordarse que “but” en inglés no siempre posee este mismo valor, sino que a veces posee un valor consecutivo, así que cuidado, de nuevo, con las traducciones literales.
  • Uso de locuciones adversativas: sin embargo; no obstante; al contrario; a pesar de; si bien; con todo; más bien; antes bien.
  • Finalmente, la propia coma posee a veces una función adversativa, que marca el contexto.

Visto todo lo que hemos expuesto ¿no estará la confusión en la forma de redactar? Veamos que el Diccionario Panhispánico de dudas ha acabado admitiendo este uso, pero dice de él:

“Hoy es frecuente el empleo conjunto de las conjunciones copulativa y disyuntiva separadas por una barra oblicua, calco del inglés and/or, con la intención de hacer explícita la posibilidad de elegir entre la suma o la alternativa de dos opciones: Se necesitan traductores de inglés y/o francés. Se olvida que la conjunción o puede expresar en español ambos valores conjuntamente. Se desaconseja, pues, el uso de esta fórmula, salvo que resulte imprescindible para evitar ambigüedades en contextos muy técnicos. Si la palabra que sigue comienza por o, debe escribirse y/u”.

Fuera de esas posibles “ambigüedades en contextos muy técnicos” ¿cuántas veces es preciso echar mano de ese engendro gramatical del que abominan los gramáticos? Nunca, desde luego, en el lenguaje oral, y debemos analizar si es posible su erradicación en nuestros textos sin menoscabar su claridad y precisión. Es ese un reto a nuestra capacidad de expresión, y resulta sin duda la demostración de que debemos levantar las cejas de sentencias, informes, proposiciones de ley y repertorios para descansar el intelecto con literatura, que pudiera parecer que rebaja la alta expectativa de exactitud a la que nos hemos acostumbrado con el lenguaje administrativo, judicial o jurídico, pero que nos muestra en seguida el atajo para esquivar las fórmulas manidas y expresar con los recursos que el idioma pone a nuestro servicio el mensaje que buscamos, sencilla y por ello mucho más claramente. No olvidemos lo que decía Azorín: La claridad es la primera cualidad del estilo.

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